Viajar desde Colombia a Esmeraldas: Una ruta sorprendente

Viajar desde Colombia a Esmeraldas: Una ruta sorprendente 1024 576

Viajar desde Colombia a Esmeraldas: Una ruta sorprendente

Viajar desde Colombia a Esmeraldas es cuestión de horas. O incluso de minutos: si se lo hace en avión, este tramo no dura más de 40 minutos. La aerolínea ecuatoriana Tame es una de las que cubre con mayor frecuencia esta ruta vacacional, que cada vez es más solicitada por nuestros hermanos colombianos.

Tame opera tres vuelos a la semana (lunes, miércoles y viernes) desde el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón, de Cali, hasta el Aeropuerto Internacional General Rivadeneira, en la provincia de Esmeraldas. En bus o en auto, el mismo recorrido tarda alrededor de siete horas, tomando en cuenta que el punto de salida es Ipiales (al sur de Colombia).

Iniciando el viaje desde Ipiales

Desde Ipiales, lo recomendable es avanzar en un primer trecho hasta Ibarra, capital de la provincia de Imbabura, conocida también como la ‘ciudad blanca’. Para llegar hasta allí, la carretera más directa es la Panamericana E35.

Cómo están las carreteras

Al viajar desde Colombia a Esmeraldas puedes estar tranquilo ya que las vías están en buen estado, los paisajes durante el camino son alucinantes y el tiempo de viaje hasta esta primera parada casi ni se siente: apenas dos horas y media. Ibarra es acogedora, pintoresca y compacta, y es buen lugar para calmar el apetito y mimar al paladar.

Qué cómer en Ibarra

Todo aquí es delicioso y viene bien servido: las empanadas de morocho, el mote con chicharrón, los choclos con queso, los dulces helados de paila, las exquisitas fritadas de ‘cajón’ o el tradicional alpargate; un plato hecho con carne colorada, papas, canguil, queso y aguacate.

Conocer las haciendas de Ibarra

Ibarra también es un referente arquitectónico. En sus alrededores (tanto dentro como fuera de la ciudad) aún es posible encontrar muchas de las haciendas más extensas y productivas de antaño y que ahora, tras procesos de remodelación y restauración, funcionan como confortables hosterías.

La mayoría de ellas todavía conserva sus fachadas antiguas y el rastro de los materiales con los que fueron edificadas: madera, piedra y adobe. Azaya, Chorlaví, La Victoria, Zuleta, Pimán y La Esperanza son algunos de los nombres de estas propiedades que han logrado mantenerse en el tiempo como verdaderas y admirables reliquias.

Si te gusta la naturaleza…

Ibarra, además, es un destino lleno de parques arbolados y de maravillas naturales como la inmensa y deslumbrante laguna de Yahuarcocha. Detenerse un instante cerca de su orilla es una oportunidad única para conversar con nosotros mismos y para escuchar todo lo que la naturaleza quiera decirnos.

Turismo comunitario al viajar desde Colombia a Esmeraldas

Otro paraje cercano, colmado de historia, talento y alegría es el Valle del Chota. Ésta ha sido la cuna de los futbolistas más diestros del país, pero también es una tierra de grandes músicos y artesanos. Allí nació la bomba, un ritmo tradicional y cadencioso que, ejecutado con la pasión contagiosa de sus habitantes, es una invitación al baile que ningún cuerpo puede rechazar.

No puedes perderte la bomba

Mirar cómo sus mujeres sonrientes y generosas bailan bomba es un espectáculo como pocos. En los últimos años, de hecho, y como parte de sus iniciativas de turismo comunitario, ellas se han organizado para enseñar sus mejores pasos a los visitantes. En ningún otro rincón te mostrarán cómo bailar con tanta gracia y coordinación con una botella en la cabeza. Y todo eso sin perder el ritmo a ningún momento.

Contacto con la gente local

Las familias, por su parte, han adecuado sus viviendas para recibir a los turistas que estén interesados en conocer de primera mano cómo viven los choteños. Los paquetes, además del hospedaje, incluyen la posibilidad de acompañar a los anfitriones en sus actividades cotidianas.

Una de las más interesantes es, justamente, la visita a las granjas agroecológicas de las que se recogen, por ejemplo, los granos de guandul (un frilojito redondo y pequeño). El guandul, de hecho, forma parte de uno de los platillos típicos más suculentos de la zona: el arroz con carne frita 

Un colorido viaje en el tiempo

Dada su proximidad a la ‘ciudad blanca’ (apenas treinta minutos), Otavalo es otro poblado del que todo visitante sale siempre encantado.

El mercado de la Plaza de los Ponchos, que cada fin de semana convoca a un sinnúmero de amables y hábiles artesanos locales, es mundialmente reconocido por viajeros expertos.

Otavalo

Ponchos, sacos, guantes, cobijas, bufandas, pantalones y muchas otras prendas despliegan el colorido de estos tejidos ancestrales que son apetecidos en distintos países.

Haz un viaje en tren

Después de probar un tradicional y riquísimo plato de fritada cocinada en paila de bronce, acompañado de un refrescante vaso de chicha de jora, la siguiente actividad ineludible en esta ciudad es embarcarse en el fantástico Tren de la Libertad.

Subirse a sus elegantes vagones y recorrer gran parte del Ecuador en estas potentes máquinas que operan a vapor y con electro-diesel es una experiencia irrepetible, llena de recompensas y aprendizajes.

Hay pocas formas tan maravillosas como ésta para apreciar y fotografiar la belleza geográfica de las montañas y el encanto particular de cada uno de los pueblitos en el camino.

El tren —que entre otros reconocimientos ha recibido el de Mejor Tren de Lujo de América del Sur— ofrece un recorrido crucero que avanza hasta la región costera y otras rutas más breves que llegan, por ejemplo, hasta Salinas (Imbabura) o hasta Machachi (provincia de Pichincha).

¡Bienvenidos a la Costa!

Desde Ibarra, el trayecto continúa por la carretera E10, en dirección a San Lorenzo, ubicado al noroeste de Esmeraldas. Este cantón es conocido sobre todo por su oferta de turismo ecológico y de aventura.

Un rincón que combina ambas características es la Cascada Salto del Tigre, cuya caída espumosa está rodeada de un extenso y fragante bosque primario. San Lorenzo también es un santuario de flora y fauna silvestre y por eso cuenta con dos áreas naturales emblemáticas: la reserva La Chiquita y una parte de la reserva de manglares Mataje-Cayapas.

Pájaros y Manglares

La primera reserva es el hábitat predilecto de colibríes, búhos, tangaras, gavilanes y otras fascinantes especies endémicas. En la segunda, en cambio, se encuentran los manglares más altos del mundo, que a su vez son los mejor conservados de Sudamérica. Su altura, en promedio, alcanza los 60 metros. Son tan altos que, vistos desde lejos, parecen susurrarle a las nubes.

Mariscos y batidos de coco

A partir de aquí se debe hacer otro cambio de carretera. Esta vez hay que tomar la E15 Troncal del Pacífico, en dirección al suroeste. Por allí se llega a otra parada playera imperdible de este recorrido: Las Peñas. Dicen que aquí, en este pueblo con sazón imbatible, se consiguen los mejores batidos de coco de Esmeraldas, así como los más suculentos platos de arroz marinero, camarones apanados y encocado de pescado.

Las mejores playas vírgenes

Cerca de Las Peñas, a 20 minutos en auto, se esconde también un paraje deslumbrante, único y casi nada conocido: la comunidad de Olmedo. Este pueblito de casas coloridas de puertas abiertas, donde todos los vecinos saludan al pasar, es donde se encuentra una de las playas más agrestes, menos invadidas y más naturales de la zona.

Las raíces zancudas de los manglares (nombradas así por su forma y por su disposición), tan altivas en su hábitat, enmarcan este rincón de belleza insospechada.

Descansa en Rioverde

Desde Olmedo, en menos de una hora se llega al cantón Rioverde. Conocido como la cuna de los héroes que proclamaron la independencia de Esmeraldas, éste el sitio preciso para tumbarse a descansar en su arena mullida o para adentrarse en la calidez de su oleaje manso.

Algunos de los nombres de sus playas largas e inabarcables son: Vainilla, Colapez, Tacuza, Paufí, Bocana y África. Ésta última, localizada en la parroquia Montalvo, es famosa porque posee una de las colecciones arqueológicas más atractivas y peculiares del país

Museos de culturas precolonbinas

Allí, sobre la loma San Rafael, funciona el museo homónimo, construido con madera rústica y un techo de paja. En su interior, acomodadas en repisas de caña y mesas, hay alrededor de 4 000 piezas pertenecientes a las culturas precolombinas Chorrera (1 800 a.C. – 300 a.C.) y Tolita (600 a.C. – 300 d.C.).

La Tolita, sobre todo, es muy conocida hasta la actualidad por su impresionante trabajo de orfebrería y alfarería.

Cultura precolombina

Fíjate en la riqueza de materiales y detalles

Figuras antropomorfas, cerámicas, armas, herramientas de cacería, fósiles, conchas, corales, spondyllus, piedras preciosas (amatistas, oro, esmeraldas), vasos y hasta un pedazo de meteorito exhiben sus acabados y sus detalles a la clara luz del día que entra por la puerta.

Conversar con Don Arquímedes Simisterra

El orgulloso propietario y coleccionista de estos vestigios encontrados por los alrededores de playa África desde 1987. Conversar con él es un lujo, pues su vida es un cúmulo de historias y recuerdos apasionantes de su juventud.

Él era navegante y en ese entonces recorrió Europa, África y Asia, y se empapó de la “energía cósmica” de esos continentes. Quienes quieran escuchar esas hazañas y otras leyendas hasta la madrugada.

Puedes hospedarse en las habitaciones que Don Arquímedes habilitó cerca del museo. Desayunar una tacita de café cargado con un bolón potente, y en compañía del ocurrente Don Arquímedes, es una vivencia para atesorar durante toda la vida.

La inmensa playa de Cumilinche

Otra playa igual de extensa y paradisíaca que las anteriores está en Cumilinche (a 18 km al suroeste de la provincia). Ésta área se caracteriza, sobre todo, por estar rodeada de frondosas palmeras y nutridas cocoteras, que brindan una sombra fresca.

Cumilinche, además, es una playa privilegiada por su clima, por la tibieza de su mar y por su armonía con la vida silvestre que la habita. En su orilla es común ver a las pacientes tortugas marinas saliendo a depositar sus huevos, mientras que en el cielo azulado que la cobija abundan las gaviotas y sus vuelos libres.

Por los senderos naturales de los alrededores, en cambio, se pasean iguanas, oselotes, armadillos, osos hormigueros y guarachas.

Los huéspedes más intrépidos, así mismo, pueden aprovechar el oleaje fuerte de esta parte de la costa para practicar deportes acuáticos y de aventura. Imposible que algún miembro de la familia o cualquier grupo de amigos se aburra en un oasis tan bondadoso como éste.

Tradición y confort al viajar desde Colombia a Esmeraldas

Antes de llegar a Same y a la zona exclusiva y relajante de Casa Blanca, bien vale la pena pasear por la ciudad de Esmeraldas, capital de la provincia. Para aprender los pasos de baile de los esmeraldeños, para deleitarse con su gastronomía afrodisíaca y para disfrutar del peloteo ágil de sus talentosos jugadores de fútbol, basta acercarse hasta el balneario Las Palmas.

El malecón de Las Palmas y el centro

Reestructurado en épocas recientes, es uno de los más modernos e inclusivos, pues está diseñado y adaptado a las necesidades de discapacitados y adultos mayores.

Esmeraldas, la ciudad en sí misma, es también una estampa viva de otros tiempos. En sus calles céntricas, por ejemplo, abundan las casas antiguas de portones coloridos. Allí, en los bajos de esas edificaciones sostenidas por muros como bastones, se puede comprar todo tipo de hierbas para curar y espantar cualquier mal.

Purifica el cuerpo y espíritu

Recorre con calma la vastedad de la Reserva Ecológica Mache – Chindul, ubicada al suroccidente de la provincia. En este terreno de más de 119 000 hectáreas hay bosques húmedos y secos en los que la vida silvestre habita a su anchas.

Entre todo ese follaje infinito, además, está la laguna de Cube (de 21 hectáreas), una zona que fue declarada como un humedal de importancia internacional debido a su biodiversidad y a las funciones ecológicas que presta a las poblaciones aledañas.

Mache - Chindul

En esta zona también nacen muchos de los ríos más importantes de Esmeraldas —Muisne, Chebe, Atacames, Tigua— y por eso la natación y los paseos en canoa son actividades permitidas dentro de la reserva.

Se puede, además, hacer excursiones por la selva, acampar, pasear a caballo o recorrer senderos en bicicleta.

Visita los Túneles del Colorado y al Rancho Pablito.

El primero es un recorrido de 5 kilómetros a través de túneles de formación natural en los que se puede observar murciélagos, y la segunda es una excursión por cascadas y por un bosque intervenido en el que abundan aves y especies increíbles de flora nativa.

Así, renovados y limpios de las vibras negativas y el estrés cotidiano, podemos encaminarnos hacia este remanso cómodo, relajante y de primera que recibe con emoción a todos sus huéspedes: Green 9, Same Spa & Beach Resort.

¿Estás pensando viajar desde Colombia a Esmeraldas en tus próximas vacaciones? Escríbenos si requieres consejos para que tu viaje a Green 9 sea estupendo.

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